«EL KRAKEN», DE TENNYSON; «EL MAR», DE BORGES. DOS POEMAS EN LOS QUE SE OYE EL RUMOR DEL OLEAJE

El mar, un soneto sublime de J.L. Borges (1899-1986).
El kraken, un poema en verso libre de Lord Alfred Tennyson (1809-1892).

No estoy muy excelso en publicaciones últimamente. Entre bambalinas sí estoy dándole lo suyo a las letras, pero la verdad es que no tengo mucho tiempo de pronunciarme en este blog. No obstante, quería pasarme por aquí para colgar dos textos que me encantan. En principio, ambos no tienen nada que ver entre sí salvo por el hecho de que tratan, a su manera, temas marinos.

Uno de ellos, El mar, es un soneto sublime de J.L. Borges (1899-1986), a quien tanto menciono por aquí. Atendiendo a su estructura, se trata más concretamente de un soneto inglés: un tipo de poema que el escritor argentino usaba con gran frecuencia.

El otro se titula El kraken, y se trata de un poema en verso libre de Lord Alfred Tennyson (1809-1892). Son muy interesantes algunas de las leyendas que se cuentan sobre esta criatura colosal oceánica. El propio Linneo (1707-1778), padre de la taxonomía, la describió en la primera edición de su Systema naturae (1735), otorgándole el nombre de Microcosmus. El monstruo fue eliminado de ediciones posteriores.

Este poema del kraken, además, me recuerda bastante a ese otro titulado El Golem (del propio Borges), que colgué hace algún tiempo en este mismo blog (puedes leerlo pinchando AQUÍ). Ambos no tienen nada que ver, salvo que están dedicados a criaturas sobrenaturales; sin embargo, de una u otra forma, los dos me transmiten sensaciones parecidas.

Sin más rollos ni absurdeces (qué raro que no exista esta palabra), aquí los dos textos magistrales:


EL MAR

Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.


EL KRAKEN

Bajo los truenos de las superficie,
en las grietas del mar abismal,
el Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños.
Pálidos reflejos se agitan alrededor de su oscura forma;
vastas esponjas de milenario crecimiento y altura
se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza,
pulpos innumerables y desmedidos baten
con brazos gigantescos
la verdosa inmovilidad,
desde secretas celdas y grutas maravillosas.
Yace ahí desde siglos, y yacerá,
cebándose dormido de inmensos gusanos marinos
hasta que el fuego del Juicio Final consuma la hondura.
Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles,
rugiendo surgirá y morirá en la superficie.


Björn Blanca van Goch

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